Ana Laura Vasquetto ha levantado la bandera de la educación como pilar de su gestión. Sus discursos celebran con entusiasmo a Río Cuarto como una «Ciudad Universitaria» modelo y destacan la importancia de este título como una herramienta vital para el futuro de los jóvenes. Sin embargo, el relato choca de frente con la realidad de sus decisiones políticas.
Mientras la concejala impulsa proyectos para afianzar el perfil educador de la ciudad, ha decidido alinear su capital político con La Libertad Avanza. Es decir, con el mismo espacio que a nivel nacional está ejecutando un recorte presupuestario profundo a las universidades públicas, poniendo en jaque el funcionamiento y la calidad de instituciones fundamentales como nuestra propia Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).
Resulta insostenible el doble discurso de querer potenciar una ciudad universitaria mientras se tejen alianzas con un modelo que asfixia financieramente a las aulas, los salarios docentes y la investigación. No se puede ser el paladín de la educación a nivel municipal y, al mismo tiempo, socio político de quienes le pasan la tijera al presupuesto universitario a nivel nacional.
En política, las acciones hablan más fuerte que las declaraciones de interés. Hoy, el cartel de «Ciudad Educadora» que Vasquetto intenta sostener con una mano, se cae a pedazos por el peso de las alianzas que firma con la otra.
