Mientras el gobernador Martín Llaryora abrirá el año legislativo provincial este domingo en Laboulaye, en Río Cuarto la verdadera función llegará un día después. El lunes, el intendente Guillermo De Rivas levantará el telón del año legislativo local, en una apertura que promete más rosca política que acto protocolar.
Concejales, funcionarios y curiosos de la primera fila se preparan para escuchar el discurso del intendente, que llega en un contexto donde la gestión necesita señales claras, aire fresco y, según algunos, una buena sacudida interna. Porque una cosa es abrir sesiones y otra muy distinta es convencer de que todo sigue igual… y funciona.
En ese clima, enviados especiales de AHORA RÍO CUARTO aseguran percibir movimientos raros, miradas esquivas y sonrisas tensas, lo que alimenta la sospecha de que podrían anunciarse cambios en el gabinete municipal. Y no sería descabellado: a este gabinete le hacen falta más cambios que al Boca de Úbeda, que rota nombres todos los domingos y todavía no encuentra el equipo.
Así, mientras Llaryora cumple con el trámite provincial, en Río Cuarto la expectativa pasa por lo que diga —y lo que no diga— De Rivas. Porque en política, como en el fútbol, cuando se habla mucho de “ajustes” suele ser porque alguien ya está mirando el banco de suplentes.
