Con más bríos que un chorizo en la parrilla, el gobernador Martín Llaryora anunció que sí, señor, piensa volver a candidatearse el año que viene. Entre críticas a la oposición y promesas de “seguir dando batalla”, el mandatario prepara la secuela que nadie pidió… pero que igual se viene.
En lo que ya empieza a sonar como el tráiler de una película de sobremesa, Martín Llaryora —el hombre que alguna vez ganó por “delgadísima diferencia” y hoy todavía mantiene músculo político en Córdoba— confirmó entre risas nerviosas y miradas al horizonte que no piensa abandonar la pista antes de tiempo: va por la reelección en 2027.
Con la tranquilidad de quien chequea el asado sin quemarse los dedos, Llaryora les tiró un palito a sus detractores cordobeses: según él, la oposición “fue una catástrofe” cuando gobernó. Sí, como ese amigo que arruina el picadito porque nunca pasa la pelota bien.
Entre declaraciones sobre reformar leyes laborales “sin tocar derechos adquiridos” —que suena más a eslogan de tienda de zapatos que a política pública— y advertencias de que no va a dejar pasar “intentos de obstrucción”, el gobernador ya dejó claro que tiene ganas de jugar otro round.
Claro, mientras él se prepara para la batalla política, encuestas recientes aseguran que conserva un núcleo duro de votantes que ni las derrotas legislativas ni las críticas virales logran mover. Como si dijéramos que hay quienes todavía lo votarían aunque salga a bailar con un sombrero de fiesta en pleno invierno.
Así las cosas, la escena cordobesa se prepara para más discursos, más promesas y, seguramente, más memes. Porque si algo nos enseñó Llaryora es que en la política provincial siempre hay lugar para una secuela —aunque la primera ni siquiera haya terminado de convencer a todos. ¡Corten y rueden otra vez
